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miércoles, 31 de agosto de 2011

Ganesha

La Religión Hinduista celebra la festividad de Sri Ganesha, recordando la fecha de nacimiento de esta deidad con rostro de elefante, hijo de Shiva y Parvati.

Ganesha significa literalmente "El comandante Supremo de los gana". Los gana son las huestes o ejércitos divinos que dirigía Shiva; a raíz de lo cual a Ganesha se le nombra como "El Conductor de las huestes divinas o huestes celestiales".

Como el Señor del intelecto y la Autorrealización, representa el triunfo de la sabiduría sobre la ignorancia y de la carencia de ego sobre los deseos.

En las imágenes se ve un ser de vientre abultado, símbolo de que solo la sabiduría puede "digerir" todos los enigmas que representa el Universo.

Su postura generalmente sentado en posición postura de loto; sobre un ratón, que es el vehículo o transporte. El ratón, en otro de sus significados, representa la oscuridad, que es símbolo de la ignorancia, el yo inferior; al que el hombre de sabiduría interior mantiene sujeto y disciplinado, dominando así los deseos y la ignorancia.

Su cabeza de elefante símbolo de sabiduría infinita, está adornada con una corona de oro o mitra, representando el Monte Meru o Morada de los Dioses.

Sri Ganesha es considerado como el enemigo y destructor de todos los obstáculos, se le rinde homenaje al comienzo de cualquier actividad que se lleve a cabo; de modo de llegar a finalizar la misma con total éxito.

Ganesha o Vinayaka es aquél que tiene los cinco sentidos bajo su control; todo ser humano debe adquirir el control de la mente y los sentidos, porque cuando hay pureza de mente alcanzan la Paz ".

"Se necesita celebrar festivales, sólo por satisfacción externa, pero lo que es más importante es comprender el significado interno, lo cual va a tener efecto duradero. La adoración de ídolos inanimados debe guiar hacia la contemplación de la entidad espiritual sutil representada por esa imagen. Éste es el proceso que da lugar a la realización del Ser como alma".
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba

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sábado, 27 de agosto de 2011

El Maestro de Oriente Gautama

Ya el sol se había puesto entre el enredo del bosque sobre los ríos.

Los niños de la ermita habían vuelto con el ganado y estaban sentados al fuego, oyendo a su maestro Gautama, cuando llegó un niño desconocido y lo saludó con flores y frutos. Luego, tras una profunda reverencia, le dijo con voz de pájaro:

"Señor Gautama, vengo a que me guíes por el Sendero de la Verdad.

Me llamo Satyakama"
"Bendito seas -dijo el Maestro- ¿Y de qué casta eres, hijo mío?
Porque sólo un brahmín puede aspirar a la suprema sabiduría".

Contestó el niño:
"No sé de qué casta soy, Maestro; pero voy a preguntárselo a mi madre".



Se despidió Satyakama, cruzó el río por lo más estrecho, y volvió a la choza de su madre, que estaba al fin de un arenal, fuera de la aldea ya dormida.

La lámpara iluminaba débilmente la puerta, y la madre estaba fuera, de pie en la sombra, esperando la vuelta de su hijo.

Lo cogió contra su pecho, lo besó en la cabeza y le preguntó qué le había dicho el Maestro.

"¿Cómo se llama mi padre? -dijo el niño- Porque me ha dicho el Señor Gautama que sólo un brahmín puede aspirar a la suprema sabiduría".

La mujer bajó los ojos y le habló dulcemente: "Cuando joven yo era pobre y conocí muchos amos. Sólo puedo decirte que tú viniste a los brazos de tu madre Jabala, que no tuvo marido".


Los primeros rayos del sol ardían en la copa de los árboles de la ermita del bosque. Los niños, aún mojado el revuelto pelo del baño de la mañana, estaban sentados ante su Maestro, bajo un árbol viejo.


Llegó Satyakan, le hizo una profunda reverencia al Maestro y se quedó de pie en silencio.
"Dime -le preguntó el Maestro- ¿Sabes ya de qué casta eres?"

"Señor -contestó Satyakama-, no sé. Mi madre me dijo: Yo conocí muchos amos cuando joven, y tú viniste a los brazos de tu madre Jabala, que no tuvo marido".

Entonces se levantó un rumor como el zumbido iracundo de las abejas hostigadas en su colmena. Y los estudiantes murmuraban entre dientes de la desvergonzada insolencia del niño sin padre.

Pero el Maestro Gautama se levantó, trajo al niño con sus brazos hasta su pecho, y le dijo:


"Tú eres el mejor de todos los brahmines, hijo mío; porque tienes la herencia más noble, que es de la verdad".

Rabindranat Tagore
(1861-1941)


Fotografia de Ewa Serwicka
blog (www.dalekoniedaleko.pl).