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martes, 14 de febrero de 2012






DEL DOLOR

Y otra mujer pidió:

“Háblanos del dolor”.

Y él contestó:

“Vuestro dolor es la irrupción de la envoltura que encierra vuestro entendimiento.

Así como la semilla de la fruta debe romperse para que su corazón se descubra al sol, así debéis conocer el dolor.

Y si pudierais mantener el corazón en asombro ante los cotidianos milagros de vuestra vida, el dolor no os parecería menos maravilloso que la alegría.

Entonces admitiríais las estaciones de vuestro corazón, tal como admitís las estaciones que pasan sobre los campos.

Y velaríais serenamente a través de los inviernos de vuestra aflicción.

Muchos de vuestros dolores los escogéis vosotros mismos. Son la pócima amarga con la cual el médico que lleváis dentro cura vuestras enfermedades.

Por tanto, confiad en el médico y bebed su remedio en silencio y tranquilamente.

Porque su mano, aunque dura y pesada, es conducida por la tierna mano del Invisible.

Y la copa que ofrece, aunque queme vuestros labios, ha sido modelada con la arcilla que el Alfarero humedeció con sus propias y sagradas lágrimas”.

Extraído del libro “El Profeta” de Khalil Gibrán


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